¿Por qué es importante hablar de la muerte?

No es fácil hablar acerca cómo querrías que fuera el final de tu vida, pero  probablemente es una de la conversaciones más importante que debes tener con tus más cercanos.

Debemos ser capaces motivar y ayudar a otros a mantener esta conversación más difícil; la más difícil y necesaria de nuestra vida con nuestros seres queridos, donde expresamos nuestra voluntad para cuando muramos.

Pero, ¿tan importante es hablar de la muerte? En efecto. Decidir cómo queremos morir, qué cuidados queremos recibir y qué no o qué queremos que sea de nosotros, es tan necesario para nuestra tranquilidad como para la de nuestro entorno. Ya sea por cultura o por creencias, tendemos a evitar hablar de la muerte en el transcurso de toda nuestra vida, sin tener en cuenta que es un hecho inevitable y consecuencial al que todos llegaremos.

Esta evasión nos puede generar una cierta tranquilidad durante nuestra existencia, sin embargo, no es más que una falsa tranquilidad: cuando la muerte se acerca a nuestra vida, de la mano de algún ser querido , ya sea por primera, segunda o tercera vez, siempre nos coge desprevenidos, nos acecha la incertidumbre y rozamos el colapso. No sabemos qué hacer. Y esto nos inquieta. ¿Qué querría aquella persona? ¿Estamos cumpliendo su voluntad? Son demasiadas responsabilidades, demasiadas decisiones importantes que tomar que no nos conciernen y que, tristemente, jamás podremos saber si estamos o no siguiendo “el camino adecuado”.

Y … ¿Cómo podríamos abordar este hecho? Hablando. Aquí no hay leyes médicas o teorías pragmáticas que tener en cuenta. Se trata únicamente de poder expresar a nuestros seres queridos qué cuidados se quieren y no se quieren para cuando llegue el momento de despedirse de la vida.  Tú debes ser el experto de tus propios deseos y de los de aquellos a quien quieres. No los doctores o enfermeras. Tampoco los expertos. Sino tú.  Partiendo de esta idea, se recomiendan tres pasos:

Primer paso: ¡Prepárate!

Hablar de la muerte no es fácil,  y seguramente encontrarás millones de argumentos para no hacerlo. Ante ello, recuerda lo siguiente: no eres la única persona que así lo cree. Para nadie es fácil y nadie está deseando mantener esta conversación, pero lo evidente es que llegado el momento o circunstancia en cuestión, unas simples palabras habrán allanado el terreno y lo habrán hecho todo más fácil.

Uno de los mayores obstáculos puede ser el miedo. El miedo tanto al cómo reaccionarán los demás una vez sacado el tema como el miedo a que no se entiendan o comprendan tus voluntades o decisiones. En efecto, es normal. Estas conversaciones pueden sacar a la luz desacuerdos dentro del núcleo familiar, pero que sabiéndolo, podrás estar preparad@ a las opiniones discrepantes y seguir con la conversación sin sentirte directamente atacado o atacada. Los expertos también recomiendan que un paso previo a llevar a cabo esta conversación puede ser el escribir una larga carta, tanto para ti como para tus seres queridos, expresando todo lo que deseas y ordenando así tus ideas.

Y si aún no te atreves, ten en cuenta los siguientes datos. Por ejemplo, que mientras que el 70% de las personas aseguran que querrían morir en casa, las actuales estadísticas demuestran que el 70% de fallecimientos … ¿Cómo podríamos abordar este hecho? Hablando. Aquí no hay leyes médicas o teorías pragmáticas que tener en cuenta. Se trata únicamente de poder expresar a nuestros seres queridos qué cuidados se quieren y no se quieren para cuando llegue el momento de despedirse de la vida. Goodman lo deja bien claro: “Tú debes ser el experto de tus propios deseos y de los de aquellos a quien quieres. No los doctores o enfermeras. Tampoco los expertos. Sino tú.”

Partiendo de esta idea, la Fundación ofrece una breve guía sobre los pasos esenciales para afrontar la conversación, una lista de consejos que ha sido elaborada por el conjunto de expertos médicos y psicólogos , un total de 12 , que forman parte del equipo.

Segundo paso: Piensa en lo que quieres

Este punto es de vital importancia y, como se verá, no únicamente va sobre la muerte sino sobre el cómo quieres vivir tu vida hasta el último momento. Para ello, debes saber qué es lo más importante para ti, qué es lo que más valoras y aquello sin lo que no podrías vivir. Una vez pensado, completa la frase ‘lo que más me importa para el final de mi vida es…’ Puede parecer absurdo pero teniendo en cuenta que es lo que más deseas en ese momento o lo que más desean los que te rodean, un momento en el que quizás ya no somos conscientes ni de nosotros mismos  y, sobre todo, haberlo hecho saber a tu alrededor, facilitará que se busquen las vías para cumplirlo.

 

Tercer paso: ¡Exprésate! 

Estás prácticamente a punto de mantener la conversación y ya sólo te queda tener clara la respuesta a cuatro preguntas importantes. Quién quieres que mantenga la conversación contigo; cuándo quieres llevar a cabo la charla; dónde quieres hacerla, un espacio de comodidad; qué es lo que quieres exponer con seguridad.

Una vez esto esté claro, adelante. La conversación debe fluir por si sola y no debe parecer un guión preparado, eso sí: siempre y cuando tengas claro el qué decir que se comentaba anteriormente. En el transcurso de la conversación se paciente y deja que la otra persona vaya asimilando el contenido de la conversación a su ritmo. Por último, y sobre todo, no juzgues: el concepto “buena muerte” es relativo y diferente para cada persona.

 

 

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